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Bienandanzas y Fortunas

Castillo de Muñatones: VISITAS GUIADAS

FERRERÍA DE EL POBAL (Muskiz)

26/06/2020 - 13/09/2020

VISITAS GUIADAS AL CASTILLO

Todos los domingos a las 10h, 11h, 12h y 13h.

Es necesaria la reserva en: elpobal@bizkaia.eus o en el teléfono 629 271 516.

¿Queréis escuchar historias como esta en el Castillo de Muñatones de Muskiz? ¡Venid! Os esperamos todos los fines de semana de verano.

Lope Desterrado

La palabra confinamiento se ha convertido, por desgracia, en protagonista de los últimos meses. Asociada al encierro obligado en casa, ha sido incluso tema principal de una de nuestras anteriores publicaciones, en referencia a la vida de Lope García de Salazar.

Sin embargo, nuestro Pariente Mayor tuvo la desgracia de sufrir los dos significados de la palabra confinamiento. No solo implica la reclusión impuesta por terceros, sino también el exilio. La RAE define, en su segunda acepción, el confinamiento como pena por la que se obliga al condenado a vivir temporalmente, en libertad, en un lugar distinto al de su domicilio.

¿Cómo llegó Lope a ser expulsado de su impresionante castillo? Tenemos que remontarnos tiempo atrás.

El rey Juan II, harto de los conflictos surgidos en el País Vasco a causa de la lucha de bandos, planteó el exilio de los Parientes Mayores como solución a los continuos enfrentamientos y sus consecuencias para la población. Desde 1442 se planeó el destierro como castigo, pero fue la quema de Mondragón en 1448 lo que supuso la gota que colmó el vaso. Finalmente, en un tercer intento, el rey ordena un destierro masivo de los Parientes Mayores a la zona fronteriza con Granada, prestando auxilio al monarca en las guerras contra los musulmanes.

Sin embargo, la violencia siguió predominando en el territorio vasco pese a los posteriores servicios al rey en Granada.

Ya con Enrique IV como rey se comenzaron a realizar una serie de movimientos más drásticos en contra de los banderizos y en favor de las Hermandades y las villas. Tras la jura de Enrique IV del Fuero Viejo de 1452 y apoyadas en la sentencia que firmó el 21 de abril de 1457, su sublevación contra los Parientes implicó que en Gipuzkoa se derribaran 18 de las 20 casas fuertes registradas. Aparte, se ordenó el destierro de todos los Parientes Mayores a las villas de Estepona y Jimena entre 1 y 4 años, de nuevo luchando contra los enemigos de la fe católica.

Entre estos Parientes se encontraban Juan Alonso de Múgica, Pedro de Avendaño, Martín Ruiz de Arteaga, Rodrigo Martínez de Barroeta y, por supuesto, nuestro Salazar.

¿Frenó esto la actividad de los Salazar en el territorio de las Encartaciones? ¡Para nada! Sus hijos, especialmente el primogénito Lope (que ya apuntaba maneras de futuro Pariente Mayor) se mantuvieron a la altura de su padre enfrentándose a familias enemigas, Hermandades y pleitos.

Sin embargo, cuando Lope García de Salazar comenzó su exilio sufrió de fiebres tercianas (paludismo) por lo que solicitó el perdón del rey para poder volver a su casa, a riesgo de morir si continuaba en el sur. Con la mediación de su hijo mayor, que intervino en favor de su padre, Lope consiguió volver y recuperarse en su hogar.

El confinamiento o destierro de los Parientes Mayores supuso la reafirmación del poder del rey en Bizkaia, la progresión de las Hermandades y la reforma de los bandos, ya que muchos fallecieron y otros aprovecharon la ausencia de los cabezas de linaje para cambiar de bando.

Podríamos pensar que toda esta nueva configuración del poder implicó cierta paz en nuestro territorio. Sin embargo, venían años muy complicados para el linaje de los Salazar…

*Ilustración extraída de la obra Las Bienandanzas e Fortunas editada por la Librería Anticuaria Astarloa en 2004. Ilustradores: Julián Gradinaru, Ani Elorza Maiztegui y Sara Madariaga.

 
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