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Iglesia de Santa Cecilia. Santecilla

Karranza Harana-Valle de Carranza - Arquitectura religiosa - Iglesias

Edificio de una sola nave de dos tramos y cabecera poligonal, que dispone además de dos capillas adosadas al primer tramo y una sacristía, cubriéndose el conjunto a la manera gótica. El acceso al templo forma parte de una fachada que se prolonga hacia arriba con la espadaña. Es un sistema de arco de triunfo de medio punto rebajado entre pilastras y dos pisos, el más alto una sencilla hornacina, también entre pilastras, que cobija la imagen de la titular, Santa Cecilia, en piedra. Esta portada-fachada da un poco la clave del estilo de todo el edificio, que es el Barroco clasicista. La poca documentación disponible orienta hacia el cambio de siglo XVII-XVIII, como fecha de construcción de la iglesia. Alberga en su interior retablos barrocos de tipo cascarón, de hacia 1714.

 

Créditos

Texto: Jose Ángel Barrio Loza Fotografías: Miguel A. Nuño

Acceso

Desde la carretera BI-630 en dirección a Ramales de la Victoria, tomaremos un desvío a la derecha que encontraremos poco después de rebasar el balneario de Molinar. Es el mismo desvío que conduce a las cuevas de Pozalagua. A unos kms un nuevo desvío a la derecha nos llevará a Santecilla.

Horario

Se encuentra cerrada habitualmente. Las llaves se localizan en la casa cural.

Localización

Barrio de Santecilla.

Edificio

La iglesia de Santecilla es un edificio religioso al servicio de una pequeña comunidad rural, una de las del valle de Carranza. Labrada en mampuesto y sillería, se distribuye su espacio en dos tramos cuadrados y una cabecera poligonal igual de ancha que aquéllos. Además, al tramo primero se adosan dos capillas, más profunda la del lado izquierdo (de San Juan Bautista) que la otra (del Rosario). Esos ambientes se cubren con criterio unificado, con bóveda a la manera gótica, radial en la cabecera y estrellada, del tipo tercelete, en los tramos y las dos capillas. Para ayudar a sostener los empujes de este sistema de cubrición se disponen en los lugares adecuados contrarrestos, que son estribos o contrafuertes escalonados de sillería.

La iglesia dispone de sacristía en el hombro derecho de la iglesia, apoyada en la cabecera y la capilla del Rosario; igualmente se cubre con bóveda de crucería. El acceso al templo forma parte de una fachada que se prolonga hacia arriba con la espadaña para las campanas. Es un sistema de arco de triunfo de medio punto rebajado entre pilastras y dos pisos, el más alto una sencilla hornacina, también entre pilastras, que cobija la imagen de la titular, Santa Cecilia, en piedra.

Esta portada-fachada da un poco la clave del estilo de todo el edificio, que es el barroco clasicista, una versión muy desornamentada y rígida, en clave conservadora, opción muy propia de los talleres de cantería de Cantabria a lo largo de muchas décadas del siglo XVII, incluidas también algunas del XVIII. La poca documentación disponible orienta precisamente hacia el cambio de siglo XVII-XVIII, hacia el año 1711, que es cuando sabemos que se aprovecha un legado de D. Juan Prieto Ahedo, personaje local destacado en la Administración en la Corte, fallecido en 1715, que construyó para su familia un regular palacio reconvertido hoy en casa de labranza, sito justamente delante del atrio de iglesia.

La feligresía de Santecilla estaba ya constituida en la Edad Media, apareciendo citada en 1416. El edificio medieval había llegado muy deteriorado al siglo XVII, mandando el visitador del obispado de Burgos, en 1636, que se restaurara con celeridad. No se hizo, sin embargo, por la pobreza de la feligresía, hasta que se logra gozar del legado referido, tras cederle los vecinos a Prieto Ahedo el derecho de construirse una capilla privativa, la de San Juan Bautista, espacio que encontraría un “pendent” en 1734, cuando ellos mandan construir la del Rosario. Para entonces, la de Prieto Ahedo era propiedad del Dr. Negrete, miembro de un conocido linaje carranzano.

La iglesia de Santecilla, en su dignidad, plasma muy bien el nivel medio del patrimonio arquitectónico religioso de Las Encartaciones, como su carácter severo la opción del barroco regional.

Mobiliario

Ocupa todo el testero el retablo mayor, en madera policromada, de un cuerpo sobre banco más ático, en tres calles. Es un tipo de retablo barroco de los conocidos como retablo cascarón, que combina varios tipos de soportes: columnas salomónicas, bulbosas y estípites. Hay en él tallas de los santos franciscanos San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, y al centro la de Santa Cecilia, mientras el ático lo ocupa un apolíneo Cristo atado a la columna, de escultor solvente.

El retablo de la capilla de San Juan Bautista es de tamaño más pequeño, pero de igual estilo y naturaleza, con una talla del titular, San Juan Bautista con el cordero, destacable. La propiedad privada de la capilla se manifiesta, aparte de por la reja de hierro que la cierra, una de las más interesantes de Bizkaia al respecto en ese estilo, por las armas de su dueño, talladas en el muro del fondo.

Ambos retablos están documentados como obra de los artífices montañeses Pedro López Palacios y Francisco de Vega, que trabajaban en ello en 1714. Tres años después cobraba por dorarlos Juan Bautista Pico de la Edilla. Lo que estos maestros dejaron en Santecilla es destacable.

Por su parte, los muebles de la capilla del Rosario están deteriorados, reaprovechándose varias tallas, que se corresponden con diversos estilos.
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