Bizkaikoa.bizkaia.eus utiliza cookies propias y de terceros para mejorar el servicio y obtener información estadística sobre los hábitos de navegación. Si continua navegando, se considera que acepta su uso. Para más información, consulte el apartado Cookies

Logo de la Diputación
 

Itinerario megalítico de Haizko

Karranza Harana-Valle de Carranza - Yacimiento arqueológico

La sierra de Peña del Moro o Haizko conserva un número considerable de monumentos megalíticos destinados a albergar a los difuntos de las comunidades que usaban el territorio. Estas tumbas fueron levantadas durante el Neolítico avanzado y el Eneolítico, es decir durante el final de la Edad de la Piedra y la Edad del Cobre, en la segunda mitad del IV milenio y en el III milenio a. de C., aunque fueron utilizadas al menos hasta la primera mitad del II milenio a. de C. Los dólmenes son además, las primeras construcciones arquitectónicas del territorio. El itinerario incluye, de norte a sur, los monumentos siguientes: el dolmen de Fuentellano, la necrópolis megalítica de La Cabaña, la necrópolis megalítica de Cotobasero, la necrópolis megalítica de La Boheriza y la necrópolis megalítica de Bernalta.

 

Créditos

Texto: Xabier Gorrotxategi, Mª José Yarritu Fotografía: Miguel A. Nuño

Localización

En el barrio de Presa, se toma una pista que nos conduce al punto de inicio del recorrido, el dolmen de Fuentellano.

Información

La sierra de Ubal (área megalítica de Haizko) conserva un número considerable de monumentos megalíticos destinados a albergar a los difuntos de las comunidades que usaban el territorio. Las investigaciones arqueológicas han permitido recuperar una parte de los ajuares asociados directa o indirectamente a los enterramientos y documentar las diferentes partes de que consta la propia estructura constructiva.

Estas tumbas fueron levantadas durante el Neolítico y el Eneolítico, es decir durante el final de la Edad de la Piedra y la Edad del Cobre, en la segunda mitad del IV milenio y en el III milenio a. de C., aunque fueron utilizadas al menos hasta la primera mitad del II milenio a. de C., es decir durante casi dos mil años. La datación más antigua corresponde al dolmen de Cotobasero 2, pudiéndose situar el intervalo de construcción del monumento entre el 3.650 y el 3.225 a. C.

Representan un paso decisivo en la ocupación y explotación del medio natural por las comunidades primitivas que pusieron en explotación todos los nichos ecológicos de la franja cantábrica, desde el fondo del valle hasta la cima de las montañas, desarrollando de manera complementaria la agricultura y la ganadería, a la vez que mantenían secundariamente actividades cazadoras-recolectoras.

Los dólmenes son además, en su sencillez, las primeras construcciones arquitectónicas del territorio. Constan de dos espacios relevantes, la cámara central y el túmulo que la rodea y cubre. Estas estructuras funerarias se inscriben en un área de uso directo , en el que a menudo hay restos rituales o de habitación (hogares asociados), o bien otras construcciones funerarias (túmulo, dolmen o menhir).

Detalle

El dolmen de Fuentellano ocupa un rellano al NW de la loma de Mijanos. Se trata de una estructura con cámara poligonal de areniscas, en buen estado de conservación, con una orientación del eje mayor poco frecuente: NE-SW. Una vez excavada, en la reconstrucción, las losas que habían aparecido inclinadas se colocaron verticales y se añadieron las tapas superiores. Por su parte, el túmulo está conformado por un núcleo arcilloso y encima una coraza a base de lajas plegadas, igualmente de arenisca. El ajuar constaba de piedra tallada y pulida, y podría indicar dos momentos de uso de la tumba.

La necrópolis megalítica de La Cabaña, compuesta por 6 estructuras tumulares, 5 de ellas colindantes, se emplaza en el collado entre la loma de Mijanos y el contrafuerte norte (El Muro) del monte Bernia. El dolmen de La Cabaña 4 tiene una cámara poligonal de areniscas compuesta por 15 losas, de las que 5 son principales. Está rodeada por un túmulo formado por un núcleo de tierra reforzado por grandes areniscas de contención y una capa superior de cubrición o coraza desordenada. Una vez excavado se dejó abierto al S. y al E. con el fin de que pudiera observarse su estructura interna. El ajuar de piedra tallada se compone de herramientas y restos de talla en sílex y cristal de roca; también se constata la piedra pulida y diversos fragmentos cerámicos. El dolmen de La Cabaña 2 tiene, por el contrario, una cámara rectangular de losas de arenisca, orientada E-W, con una laja plana haciendo de base de la misma. Se encontraba rodeada por un núcleo terroso reforzado por piedras medianas, cubierto por una coraza pedregosa posiblemente estructurada a base de piedras plegadas y un anillo periférico de piedras verticales. A la cámara se le ha añadido la cubierta en la reconstrucción; así mismo, también se han levantado las piedras caídas y se le ha abierto un cuadrante al túmulo, también reconstruído, para que la estructura sea accesible al espectador. El ajuar del espacio excavado ha proporcionado objetos de piedra tallada sobre sílex, cristal de roca y cuarcita, también un hachita en piedra pulida así como cerámica y molinos de mano. Como se observa en Fuentellano, se pueden plantear dos momentos de uso de la tumba, mientras que en el resto de los megalitos no hay pruebas de su uso con posterioridad al Neolítico.

La necrópolis megalítica de Cotobasero, compuesta por 3 estructuras tumulares y un menhir, se emplaza en el collado entre los montes Bernia, al N. y Bernalta, al S. El dolmen de Cotobasero 1 constaba de una cámara rectangular compuesta por 8 lajas de arenisca principales, con el eje mayor orientado al E.-W.. Estaba rodeada por un túmulo formado por tierra y piedras, aparentemente no estructuradas, pero delimitado mediante lajas periféricas colocadas planas a manera de base de muro perimetral. El ajuar sólo proporcionó restos de piedra tallada y un fragmento de cerámica prehistórica, además de otros restos modernos. El dolmen de Cotobasero 2 es una acumulación muy relevante compuesta de un notable núcleo artificial, protegido por una acumulación de grandes lajas de arenisca plegadas sistemática y ordenadamente. Albergaba una pequeña cámara rectangular de 5 lajas finas de arenisca, con el eje mayor orientado al NW-SE. El ajuar constaba de fragmentos de cerámica, restos de talla y útiles en piedra tallada y en piedra pulida (2 hachitas y 12 cuentas en azabache o lignito y ámbar). La estructura se presenta abierta como efecto de la excavación arqueológica. Una datación sobre carbón procedente del núcleo dió 3.010 ± 90 a.de C.

La necrópolis megalítica de La Boheriza, compuesta por 2 estructuras tumulares, se localiza en un rellano hacia el S. del monte Bernalta. El dolmen de la Boheriza 2 consta de un túmulo conformado por un núcleo terroso, delimitado por lajas o piedras de arenisca periféricas, de buen tamaño, plegadas contra el mismo y coraza de piedras plegadas. Alberga una cámara rectangular de lajas de arenisca con la tapa original de cubierta, orientada al NW-SE. En la actualidad se ha recompuesto la estructura a su estado antes de la excavación por lo que solo es perceptible el túmulo que la cubre. El ajuar constaba de piedra tallada, cerámica muy escasa y un molino de mano.

La necrópolis megalítica de Bernalta, compuesta por 2 estructuras tumulares, se emplaza en una suave loma se desarrolla hacia el SW. desde el monte Bernalta. El dolmen de Bernalta 1 es el único de los excavados que no tiene una estructura definida en el túmulo. La cámara, de forma ovalada, compuesta por losas de arenisca, y con el eje mayor orientado E-W, es perceptible en la actualidad, encontrándose la estructura recompuesta a su estado previo a la excavación arqueológica. Es, junto con el de Cotobasero 1, el que muestra ajuar más moderno; también se han recuperado fragmentos cerámicos.
© Bizkaikoa, F.E.E.P. · Mª Díaz de Haro kalea, 11 · Email: bizkaikoa@bizkaia.eus ·