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Chalet Hernáiz

Karranza Harana-Valle de Carranza - Arquitectura residencial - Chalet

El Chalet Hernáiz fue encargado por los hermanos Francisco y Lorenzo Hernáiz Lezcano al arquitecto vasco-francés Jean Batiste Darroquy en 1904. Se combinan en él varios registros: el Regionalismo neonormando, el Eclecticismo y el Modernismo. Por encima de referencias estilísticas concretas, llama la atención su composición accidentada e irregular y por el intensísimo efecto cromático, resultado de la suma del color rojo de la carpintería, el gris de la piedra caliza de Carranza en esquinales y recercos de huecos, el negro de la pizarra en las cubiertas, y el crema de la tirolesa. Está rodeado de un jardín. El chalet se reformó en 1971 para dividirlo en tres viviendas, por lo que su interior se encuentra muy alterado.

 

Créditos

Texto: Gorka Pérez de la Peña Fotografías: Miguel A. Nuño

Acceso

En el centro administrativo del municipio, enfrente del ayuntamiento

Horario

Es propiedad privada

Localización

Barrio de Concha, 71.

Información

El chalet Hernáiz fue edificado por los hermanos Francisco y Lorenzo Hernáiz Lezcano, quienes emigraron a Puerto Rico para escapar de las levas de los ejércitos carlistas. En América levantaron una destacada compañía textil en colaboración con la familia catalana de los Targa, denominada Hernáiz, Targa y Compañía. Los hermanos Hernáiz regresaron a Carranza a finales del ochocientos, años en los que se detecta su presencia como propietarios de varias fincas rústicas. En 1904 fijaron definitivamente su residencia en Carranza con la construcción de un chalet y confiaron la gestión del negocio a un administrador.

El barrio de Concha, emplazamiento de este chalet, conforma un pequeño núcleo urbano cuyo hito referencial más destacado es el ayuntamiento, un ejemplo notable de regionalismo neovasco proyectado en 1938 por el arquitecto Rafael Fontán. También son destacables los chalets de Vicario, una buena muestra de arquitectura neovasca con notas inglesas de Manuel María de Smith, de 1912 y el chalet Portillo, que se analiza en otra ficha. En el cercano barrio de Ambasaguas, también son de destacar dos buenas realizaciones de arquitectura unifamiliar, los chalets Olazabal, realizados por Emiliano C. Amann en 1931, de acuerdo a una lectura muy esencializada (por la influencia del racionalismo) del regionalismo.

Los hermanos Hernáiz encargaron el chalet al arquitecto vasco-francés Jean Batiste Darroquy en 1904. La participación de este arquitecto es decisiva para entender el valor del chalet como ejemplo descollante dentro de la arquitectura residencial vizcaína. Darroquy combina varios registros, el neonormando para las cubiertas complejas, el eclecticismo en las molduraciones de los huecos y los esquinales y el modernismo en las formas curvilíneas del portalón de acceso y la de la terraza de la planta baja. Pero, por encima de referencias estilísticas concretas, llama la atención su composición accidentada e irregular, suma de cuerpos maclados que avanzan y se retranquean con cubiertas complejas y variadas y por el intensísimo efecto cromático, resultado de la suma del color rojo de la carpintería, del gris de la piedra caliza de Carranza en esquinales y recercos de huecos, del negro de la pizarra en las cubiertas, y del crema de la tirolesa.

El programa residencial ofrece notas diferenciadoras dentro de la concepción doméstica en Bizkaia. La disposición de los baños, a la manera francesa, en el rellano de la escalera, tres en total, uno por planta, el acceso lateralizado con portalón y terraza abierta y la composición accidentada que determina que cada pieza se evidencie exteriormente, formando cuerpos que se van maclando.

La distribución del programa por esa composición irregular presenta características específicas, fundamentalmente para la zona privada, que se dispone en la planta baja. En esta planta el acceso se lateraliza en la fachada sur, diferenciando a partir del hall la zona de visitas, el salón de visitas, en la misma fachada sur con un cuerpo independiente, y la zona pública familiar en la fachada principal y norte. En la zaguera se disponen el comedor de niños y la cocina. La organización del programa sigue la pauta habitual con semisótano para la bodega, el piso bajo con la zona pública y dos pisos con la zona privada, en el primero además dispone de capilla, y el desván para el servicio. Los dormitorios principales se organizan a la italiana, dormitorios con gabinete.

El jardín ofrece como nota destacada la disposición de una hilera de árboles junto a la fachada norte para protegerla de los vientos húmedos y fríos tanto del norte como del oeste.

El chalet se reformó en 1971 para dividirlo en tres viviendas, una por planta, por lo que sufrió modificaciones en la decoración interior, sobre todo en la planta baja.
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