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Iglesia de San Miguel de Linares

Artzentales - Arquitectura religiosa - Iglesias

La lectura de la Iglesia de San Miguel no es sencilla puesto que es el resultado de diferentes reformas y añadimientos ocurridos entre los siglos XIII (portada) y XVII (capillas). Entre sus atractivos se cuenta el de conservar una portada de estilo románico y el de poseer dos capillas de bastante interés arquitectónico y, sobre todo, de mobiliario. Dentro de éste deben mencionarse la elegante imagen renacentista de San Miguel del retablo mayor y, en el retablo del Rosario, el grupo en madera policromada de la Virgen con el Niño entregando el Rosario a Santo Domingo de Guzmán, posible obra del mejor escultor rococó del momento, con taller en Madrid, Luis Salvador Carmona.

 

Créditos

Texto: Jose Ángel Barrio Loza Planos: Productora Bilbaina de Proyectos, S.L. Fotografías: Miguel A. Nuño

Acceso

Una vez dentro del municipio de Arcentales, al llegar al barrio de Traslaviña, tomaremos un desvío a la derecha que nos conduce al barrio de San Miguel de Linares, centro administrativo del municipio, donde se localizan el ayuntamiento y la iglesia de San Miguel.

Horario

Visitable en horario de misas.

Localización

Barrio de San Miguel de Linares.

Edificio

El valle de Arcentales dispone de dos feligresías históricas: Santa María de Traslaviña y San Miguel de Linares, cada una presidiendo su barriada. En la última de ellas, en paraje despejado dominando el valle, es donde tiene sede la administración municipal, en una casa consistorial moderna y amplia, edificada a espaldas de la iglesia, y ambas en derredor de una plaza donde aún se conserva la rebolla del valle, el sitio donde se celebró durante siglos el concejo abierto.

La iglesia es un edificio de porte medio entre los de la comarca de Las Encartaciones y de Bizkaia, pero tiene varios atractivos destacables y los dos principales radican en los siguientes aspectos: conserva una portada de estilo románico y lleva adosadas al buque del templo dos importantes capillas, una privativa y otra popular, de bastante interés arquitectónico y, sobre todo, de mobiliario.

Labrado en mampuesto, el templo ofrece una nave de cuatro tramos más cabecera rectangular, cubierto todo con crucería a la manera gótica. A los pies hay una torre de planta cuadrada. A los lados de la nave, en el primer tramo, se abren dos grandes capillas, lo que hace que por el exterior el edificio parezca cruciforme, naturaleza que no es la original sino producto de adiciones posteriores. Las dos se cubren de manera diferente al buque del templo, con bóveda vaída la del lado de la derecha y con cúpula decorada con placas radiales la de enfrente, al norte.

El acceso a la iglesia, que se hace por el flanco del mediodía, se cobija bajo un pórtico techado por tejavana. Es un elemento que sobresale del muro de la iglesia y es una doble arquivolta más una chambrana externa a modo de enmarque y un arco de cierre, todo apuntado. Éste y aquél descansan en pilastras, mientras que las dos arquivoltas lo hacen sobre sendas columnas acodadas. Roeles y unas formas apezonadas decoran las arquivoltas. Los capiteles de las columnas, por su parte, son de tipo vegetal, grandes hojas pegadas al núcleo.

La lectura de la iglesia no es sencilla puesto que es el resultado de diferentes reformas y añadimientos a lo largo de varios siglos. Por las formas de las ventanas, de las molduras de los nervios y claves de la cabecera, la iglesia debió hacerse en estilo gótico tardío de hacia el año 1500, edificio que reaprovecharía la portada de un templo más viejo, tardorrománico de mediados del siglo XIII. Avanzado el siglo XVI, ese edificio se ampliaría hacia los pies, añadiéndose más tramos, siendo la torre obra de en torno al año 1600. En una última fase, se romperían los muros para abrir las capillas que hacen como de brazos de crucero. La del Santo Cristo, al lado norte, data del año 1685 y es promoción particular del riquísimo funcionario D. Lucas Horcasitas, administrador de la Aduana de Balmaseda, que puso allí sus escudos de armas. La otra, del Santo Rosario, estaba en proyecto poco después, ya que se sabe que en 1687 el mayordomo de San Miguel fue a Trasmiera a poner edictos para atraer canteros a su remate.

Mobiliario

También está dotado de interés el mobiliario de San Miguel de Arcentales. Así, el retablo mayor es un considerable mueble en madera policromada que ocupa el testero de la iglesia. Es de planta recta con un cuerpo sobre un banco, más un ático, todo en tres calles, definidas éstas por columnas salomónicas emparradas. Conserva el sagrario original, de tipo arquitectónico. El retablo se hizo desde el año 1695, interviniendo en él uno de los retablistas barrocos más importantes de la zona, Francisco Martínez de Arce, de Liendo. Se reaprovechó una imagen anterior, el San Miguel del centro del mueble, una activa figura renacentista con su elegante arnés militar a la manera burgalesa. Es la mejor pieza del retablo.

Pero no es la mejor de la iglesia. Ésta se localiza en el centro del retablo del Rosario, donde pasa algo desapercibida. Se trata del grupo en madera policromada de la Virgen con el Niño entregando el Rosario a Santo Domingo de Guzmán, que aparece semiarrodillado. Por su parecido con otros trabajos del maestro, debe de ser obra del mejor escultor rococó del momento, con taller en Madrid, Luis Salvador Carmona. Muy pocas esculturas rococós de Bizkaia alcanzan la calidad, gracia y dulzura del grupo del Rosario de Arcentales.
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