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Cementerio de Abadiño

Abadiño - Arquitectura religiosa - Cementerios

El cementerio de Abadiaño, asociado a la iglesia de San Trokaz, es una interesante aportación al patrimonio regional, no sólo por su calidad intrínseca, sino porque se inscribe dentro de la familia de necrópolis conocida como cementerios porticados vizcainos. Se trata de una estructura propia de Bizkaia cuya fórmula, muy bella y funcional, consiste en plantear espacios ajardinados rodeados de pórticos en los que se alojan las sepulturas cubiertas por una sencilla tejavana. En este caso se observa un recinto rectangular definido por arcadas de columnas de orden toscano en caliza que sostienen cornisas de piedra. Proyectada en 1854, la necrópolis se ajusta al estilo neoclásico en una versión muy avanzada y madura que incluso pudiera ser ya considerada romántica.

 

Créditos

Texto: Jose Ángel Barrio Loza Planos: Productora Bilbaina de Proyectos, S.L. Fotografías: Santi Yaniz

Horario

Visitable a cualquier hora.

Localización

Plaza de San Trokaz.

Información

En el día de Todos los Santos de 1811, en España se hizo obligatorio sepultar los cadáveres extra-eclesiam. A pesar de ello, la ley tardó en cumplirse, siendo vanos durante muchos años los razonamientos que evocaban la modernidad y la higiene.

Finalmente se impuso una norma a la que debemos la bella fórmula de los cementerios porticados vizcaínos, así bautizados porque su estructura es casi propia de la región. Muy bella y funcional, consiste en plantear espacios ajardinados rodeados de pórticos donde se alojan las sepulturas cubiertas por una sencilla tejavana.

El cementerio de Abadiano, asociado a la iglesia de San Trokaz, es un recinto noble que supone una interesante aportación al patrimonio regional, no sólo por su calidad intrínseca, sino también porque se inscribe dentro de la amplia familia de necrópolis, de gran personalidad, a la que hemos aludido.

Se trata de un recinto rectangular definido por pórticos de columnas de orden toscano y en caliza que sostienen entablamentos de piedra, auxiliados por los muros perimetrales de cierre tejavanas, hoy alteradas por techo falso de escayola. En el suelo se encajonan las tumbas -sepulturas de inhumación- todas iguales.

También las cuatro crujías están planteadas de acuerdo a un criterio igualitario que no reserva ningún espacio de preferencia para sepulturas. La propia capilla se retranquea respecto de la galería y es un espacio cuadrado, centrado al fondo, que supera en altura al resto del cementerio.

Esta zona tiene un ingreso axial enfilado con la capilla, una versión neoclásica del arco de triunfo, bastante acertada. El cerramiento exterior en el que se abre es noble porque emplea sillería. En este muro y en los entablamentos del pórtico hay inscripciones funerarias grabadas, mensajes tremendos de los muertos para que los vivos reflexionen sobre esta vida y la que les espera después.

La necrópolis de Abadiño está iluminada por el estilo neoclásico en una versión muy avanzada y madura que, por el tiempo, pudiera ser ya considerada romántica. De hecho, hay documentos en los que consta que fue proyectada y dibujaba en 1854 por el elorriano Rafael de Zavala, figura importante de la arquitectura del segundo cuarto del siglo XIX. Un maestro de Durango, Pedro José Astarbe, hizo algunas consideraciones al proyecto que al final resultó espléndido.

Hubo y hay en Bizkaia otros ejemplos de cementerios porticados, entre ellos los de San Francisco y Mallona, en Bilbao, Markina-Xemein, Gernika y Elorrio.
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