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Convento de la Encarnación

Bilbao - Arquitectura religiosa - Conventos

 

Créditos

Texto: Jose Ramón Valverde Planos: Museo Diocesano de Bizkaia Fotografías: Joseba del Villar

Horario

Martes a Sábado: Mañanas:
10.30 a 13.00 h.
Tardes:
17.30 a 19.30 h.
Domingos:
10.30 a 13.30 h.
Lunes y festivos
cerrado.

Localización

Plaza de la Encarnación, en el Barrio de Atxuri.

Información

Uno de los tres arrabales históricos de la villa de Bilbao, Ibeni, hoy barrio de Atxuri, fue el lugar elegido por la orden dominica para fundar un convento femenino. Ya desafectado, las instalaciones del antiguo monasterio cobijan la parroquia de la Encarnación y el Museo Diocesano de Arte Sacro-Eleiz Museoa.

Edificio

El conjunto lo componen la iglesia y el claustro. El templo es un edificio considerable formulado originariamente en una nave con crucero alineado y capillas bajas parceladas por muros. Tiene un desarrollo longitudinal bastante acusado de seis tramos contando el del crucero, además de la capilla absidial rectangular oblonga al centro.

Los tramos y las naves están determinados por pilares redondos de escasa tensión vertical que sirven de soporte a una bóveda diseñada a la manera gótica, con nerviaciones que conforman estrellas, algunas muy complejas, como las que se enriquecen con formas acorazonadas. El ambiente absidial lleva una retícula de nervios que se cruzan en recto formando casetones.

El espíritu que se respiraba en la iglesia era el de los templos conventuales formulados según el sistema Reyes Católicos, caracterizado por disponer de una nave con crucero y de capillas bajas individualizadas para las devociones particulares, casi todo ello cubierto con bóveda a la manera gótica. Una lamentable reforma del año 1965 dañó esta concepción espacial trasformando las capillas bajas en naves laterales.

La luz penetra en el interior del templo por ventanas de medio punto dotadas de molduración, abiertas en los muros por el lado de Mediodía, el testero y el brazo de crucero Norte. Aún así resulta insuficiente para un espacio tan grande.

La fachada ocupa todo el hastial de los pies. En ella se distinguen tres calles: las laterales dobladas hacia atrás mediante el característico sistema de trompas y la central, más ancha, sobre cuyo eje va la torrecilla de la campana.

El acceso responde a una fórmula de arco de triunfo de medio punto entre pares de pilastras. En la parte superior lleva un gran encasamiento a manera de ático de retablo para un casalicio con la historia tallada de la Anunciación. Encima hay un modesto óculo y en el ápice escudo de la orden de Santo Domingo.

En la portada se descubren dos fechas que corresponden a la construcción de la mayor parte del templo. La primera -1554- aparece en una de las peanas de las entrecalles; la segunda -1560- en la clave del arco de ingreso. Sin embargo, la recargada decoración naturalista tallada con hojarasca de la mitad superior de la fachada, el campanario, el relieve de la Anunciación y el escudo, es propia de finales del siglo XVII (1690). En esa época se construyó y talló esa parte bajo la dirección del maestro guipuzcoano Martín de Zaldúa.

Esa fecha corresponde a la fase final de las obras del conjunto iniciadas hacia el año 1515. Su parecido con la fachada del convento de San Esteban de Salamanca hace probable que el diseño fuese de Fray Martín de Santiago, discípulo de Juan de Alava. La lenta construcción del templo fue posible gracias a la contribución de vecinos ricos que deseaban tener en el nuevo convento sus sepulturas. De hecho, aún se conservan los arcosolios de estilo gótico de las familias Herquiñigo y Arana en las capillas laterales de la cabecera.

El claustro, muy renovado, conserva dos crujías de la época con arcadas de piedra de medio punto. Este pórtico soporta las salas superiores, ampliadas con voladizos de madera vista, que desde 1995 contienen los fondos del Museo Dicocesano de Arte Sacro.

Dicho espacio constituye un remanso de paz en el que gozar de esculturas y pinturas de gran interés. Hay obras de maestros antiguos como Antonio Carnicero, del Arco, Luis Paret, Lucas Jordán, Mignard, Luis Salvador Carmona, Beaugrant, y modernos, entre otros de Basiano, Huerta, Torre, Urrutia y Romero de Torres. También dispone de memorables piezas de orfebrería hispana y colonial y de ropas sagradas con ricos brocados de oro y sedas filipinas de vivos colores. Se trata pues de un magnífico museo, interesante por la riqueza de sus fondos y por su planteamiento didáctico.
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